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Nichiren nació en Japón en 1222, en una época en la que abundaban los conflictos sociales y las calamidades naturales, una carga particularmente pesada para la gente del pueblo más desprotegida. Siendo un joven sacerdote, Nichiren comenzó un intenso estudio de las enseñanzas budistas, o sutras, en busca de una respuesta para el sufrimiento y el caos que le rodeaba. Sus estudios le convencieron de que el Sutra del Loto tenía la clave para transformar el sufrimiento del pueblo y hacer posible que la sociedad prosperara. Nichiren vio esto como un vehículo para fortalecer a las personas enfocándose en una transformación interior basada en la igualdad de todas las personas y enfatizando el hecho de que todos podían lograr la iluminación y gozar de felicidad en este mundo, en la vida presente.
Él estableció la invocación del título del sutra: Nam myoho renge kyo, como la práctica para capacitar al ser humano a manifestar su budeidad inherente y obtener la fortaleza y la sabiduría que le haría posible desafiar y superar cualquier circunstancia adversa.
Nichiren fue un crítico de las escuelas de budismo establecidas, las que se apoyaban en el patrocinio del Estado y servían simplemente a los intereses de los poderosos, mientras que alentaban la pasividad entre las masas que sufrían. En 1260, Nichiren hizo una interpelación titulada: "Tesis sobre la pacificación de la tierra mediante la propagación del budismo verdadero" dirigida a la más poderosa figura del gobierno. En ella hacía un llamado al gobierno, insistiendo en que los líderes eran los responsables del sufrimiento de la población y les conminó a emprender una tarea para remediarlo. La postura de Nichiren, relativa a que el Estado existe para el bien de la gente, fue revolucionaria para su tiempo.
El reclamo de Nichiren atrajo la embestida de persecuciones, a menudo violentas, del gobierno militar y las escuelas budistas establecidas. Un cierto número de sus discípulos fueron ejecutados y Nichiren mismo apenas escapó de ser asesinado en varias ocasiones. El fue exiliado en dos ocasiones y posteriormente fue perdonado. Nichiren rehusó, hasta el final, comprometer sus principios para acallar a las autoridades de entonces.
En 1271, Nichiren fue arrestado y llevado en las primeras horas de la mañana a una playa llamada Tatsunokuchi para ser decapitado. Pero la ejecución se detuvo cuando un objeto brillante apareció en el cielo nocturno y aterrorizó a los verdugos. Fue exiliado posteriormente a la isla de Sado, donde las condiciones eran especialmente duras. Nichiren sobrevivió en un paupérrimo refugio en condiciones de frío extremo y hambre. A pesar de lo severo de su situación, él continuó escribiendo de manera prolífica, enviando cartas de aliento y dando instrucción a sus discípulos. Entre sus trabajos de entonces se cuentan algunos de los más importantes. El legado de Nichiren yace en su implacable lucha para la felicidad de la gente y su deseo de transformar a la sociedad en una que respete la dignidad y el potencial de cada vida.
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